Después de tanta cagadera que hizo Marvel con su UCM tras el arco de Thanos, cada vez se espera con más ansia el reinicio y nuevas historias por contar, principalmente el resurgimiento de los Hombres X. Mientras eso sucede, Marvel abre boca con el Hombre Araña.
La trama continúa manejando las consecuencias del capítulo anterior: Peter Parker deambula solo en este mundo y nadie sabe o recuerda que él es Spider-Man. Su pelea contra los malos transcurre como siempre hasta que choca con un villano desconocido que posee poderes mentales y busca acceder a algo del Programa de Control de Riesgos. Coincidentemente, nuestro vecino arácnido está pasando por una crisis de salud debida a su mutación, la cual causa un descontrol en su ira y su fuerza, llevándolo a causar daño a inocentes. Por lo mismo, Peter desarrolla un dispositivo que desactiva o contiene los poderes generados por mutaciones en el ADN. Después de descubrir la identidad de la psíquica y, poco más tarde, de atar cabos, la rescata de ser desvivida por Punisher. Al final, continúa con su vida, pero poco a poco se va integrando al mundo de Mary Jane y su amigo.
Toda la gama de actuaciones es normal; no tiene nada sobresaliente. Lo que sí es notorio es el tiempo. Cada vez Tom Holland se va desprendiendo más de Peter, aun cuando el personaje crece en el sistema temporal de las películas, pues ya no tiene la frescura de las primeras dos cintas. La famosa Sadie Sink como Jean Grey marca la introducción de los mutantes al UCM y esa es su mayor virtud. No es la mejor Jean, aunque tampoco existe una sola versión. ¿Espero que pueda demostrar su potencial en el futuro? Pues claro, quiero mutantes. Jon Bernthal como Punisher ya está más que dominado y adaptado; no es la versión de Netflix y mucho menos la de Born Again, pues el público de Spider-Man es más joven, pero cumple. En general, el elenco hace que la obra se sienta como una caricatura con personas reales.
Los efectos digitales son tan buenos que las telarañas, sintéticas y naturales, lucen diferentes. Hulk se ve bien y se agradece que reaparezca en su forma habitual y no como el Mark Ruffalo verde. Los efectos visuales clásicos están bien hechos y las coreografías de los ninjas de La Mano son muy buenas. Si acaso, lamento que Scorpion y Tombstone no tuvieran más relevancia en la trama; supongo que eso se debe a que su influencia en la ciudad y su interacción con el trepamuros favorito de todos se verán en la segunda temporada de la serie animada.
Aunque he notado que las opiniones de la gente joven y muy joven apuntan a que es una película muy emocional —casi lloran cuando Peter recibe la bala por proteger a Jean—, para mí y seguro para muchos de mi generación, se notará que tiene varios huecos argumentales. El primero es el tratamiento de la mutación del Asombroso Hombre Araña: en los cómics y en la animación, él sufre los estragos de este cambio y acude a los Hombres X para encontrar una solución. En la película, en cambio, se maneja como un tema que se resuelve con un poco de terapia psicológica y algo de introspección, así de simple, dándonos a entender que no era más que una cuestión de salud mental y no realmente un cambio hormonal ocasionado por el ADN mutante.
Lo segundo que se deja al olvido son las investigaciones del Departamento de Control de Daños y el paradero del dispositivo que anula los poderes mutantes, el cual se perdió durante la pelea final (típica burocracia negando sus desvíos y tejes y manejes con los criminales, borrando toda información y acceso a ella, sin que ni siquiera Frank Castle diera seguimiento).
Finalmente, algo de lo que se habla mucho en redes es la duda de cómo le hace Peter para vivir ahora que es huérfano y tiene ese pequeño laboratorio de electrónica y química en casa, sin mencionar que debe comprar todos los insumos para su red, dispositivos y demás chunches que usa para combatir al crimen, los cuales deben ser costosos. Lo que me viene a la mente es que tiene una beca desde que era el protegido de Stark y, por lo mismo, después de que Iron Man se fue al cielo de los capibaras, debe existir algún tipo de apoyo económico por parte de su fundación hacia Peter Parker. Si no es financiado por Stark, debe ser por el gobierno o alguna institución privada, puesto que Parker es un excelente estudiante. Sin embargo, la cinta jamás deja claro cuál es la fuente real de sus ingresos.
En conclusión, Spider-Man: Brand New Day es una película de superhéroes apta para todo público. Para mi gusto no es la mejor del arácnido, ni siento que este Spider-Man esté más cercano al cómic que las versiones anteriores, aunque sí es notorio su crecimiento natural —tanto del actor como del personaje— desde la cinta inicial hasta ahora. Siento que Holland ya debería ser reemplazado por un actor más joven que pueda imprimir la frescura que requiere este personaje. «Un nuevo día» es claramente una referencia a la llegada de los mutantes al UCM. Recomiendo verla.






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