La nostalgia es una fórmula que actualmente es un éxito seguro en el cine, la animación y demás parafernalia. El año pasado llegó X-Men ’97 como un golpe a la nostalgia, pues no solo mantenía el mismo estilo gráfico, sino que continuaba la trama de la serie original. Sin embargo, la segunda temporada es otro cantar.

Lo más notorio y comentado en canales de cómics es que se manejaron varios arcos y de forma muy efímera. Para el estudio supongo que significa más material, más consumo o fans más felices. Eso puede ser cierto para el público infantil que recién conoce a los personajes o no está muy empapado en cómics como para conocer todos esos arcos; pero para quien conoce un poco más resulta decepcionante, ya que tramas como Weapon X se han intentado tocar en películas y se quedan cortos con el material de origen; por lo tanto, un capítulo o dos no te van a dar el panorama completo ni las repercusiones de dicho evento. Así fue toda la temporada.

Otro aspecto es el tiempo. X-Men ’97 sucede a finales de los noventa y los nuevos uniformes de los New X-Men aparecen hasta el 2001. Cuando hablamos de caricaturas el tiempo usualmente es infinito: pueden suceder varias temporadas y seguimos en el mismo año o mes. Sin embargo, por cómo han narrado los eventos, la serie debería renombrarse como X-Men 2000. Es un detalle visual, aunque también sería interesante ver estas historias narradas con otro diseño de animación para ir acorde a la evolución de arcos y personajes con respecto al tiempo.

En conclusión, la segunda temporada de X-Men ’97 es una serie que trae de vuelta a los mutantes. El ritmo se aprecia apresurado y en ocasiones con cameos forzados o innecesarios; sin embargo, la esencia de la serie original aún perdura. Es una parada obligatoria para quienes no tengan idea de los mutantes y se quedaron con la duda después de Spider-Man: Brand New Day y los avances de Avengers: Doomsday.

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