Alan Ritchson consiguió pasar de ser un actor de reparto a un actor estelar desde que interpretó a Reacher por primera vez. Desde entonces, ha ido consolidándose como un héroe de acción todoterreno. En Motor City continúa la línea de héroe de acción en un formato poco usual para este género. Supongo que son los lujos que pueden darse algunos actores.

La cinta maneja un mínimo de diálogos, pues es más visual: más de acciones, expresiones y música. Pero básicamente te cuentan la vida de John Miller, un norteamericano promedio que trabaja honestamente y que tiene algunos detalles, pero, sí, podemos decir que es buena gente. Cierto día conoce en un bar a una princesa que ya andaba con un patán. Tomen dato, muchachos que andan alucines con sus motonetas: si la chica anda con un patán, pero con varo, déjenla ir. Significa problemas. Red flag. John no lo vio o le importó muy poco este hecho. El caso es que se quedó con la chica, lastimó al patán y se enamoró. Cuando creyó que finalmente la suerte le sonreía, le cayó la policía, lo arrestaron por tráfico de drogas y la chica lo detestó. Como no era tonta, la doncella regresó con el patán, quien pagaba felizmente sus caprichos. John, por su parte, pagaba su condena felizmente hasta que recibe una foto de la pareja. Ahí entendió quién lo puso, por qué y lo que haría después para cobrársela. Con ayuda de sus amigos, John escapa de la cárcel, mata al policía corrupto que lo encarceló y rescata a la doncella en apuros (que no es doncella), pero en el escape el mafioso la mata. De ahí lo busca por mucho tiempo hasta que, ya de viejos, lo encara y lo mata a sangre fría.

Las actuaciones son variadas. Alan se distingue más por su carisma y músculos que por una actuación intensa e hipnotizante. Está bien y es el peor de los actores. Ben Foster como el mafioso es muy bueno; estos papeles de patán odioso sabe cómo llevarlos por buen camino. Shailene Woodley como nuestra doncella en peligro también tiene experiencia en estos papeles de mujer disfuncional o tóxica. También muy bien. Pablo Schreiber, como el policía corrupto, también realiza una interpretación semejante a la de Ritchson. En general, las actuaciones están bien realizadas y permiten que la historia se entienda.

Los efectos visuales están bien realizados, aunque lo que destaca de la cinta es la banda sonora, que se compone de varios clásicos del rock. Esto, sin duda, es lo que ambienta y compensa la carencia de diálogos.

En conclusión, Motor City es una película de acción que, a pesar de ser un churro genérico (puesto que el guion así está escrito), la falta de diálogos, el contemplar las acciones y las actuaciones de los personajes en conjunto con la canción que esté sonando en turno, le permiten a la película sobresalir y a lo mejor trascender en el tiempo. La recomiendo siempre y cuando estés descansado y predispuesto a los detalles que mencioné de esta película, para que puedas disfrutarla sin quedarte dormido a los 15 minutos.

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