La última reseña fue sobre una película que se considera de terror y que comparte el detalle de que tampoco fue dirigida por un director de renombre. De hecho, esta cinta también maneja un guion simple pero bien desarrollado y, principalmente, bien dirigido, resultando en una producción que no aburre a pesar de su simpleza.

El argumento es bastante sencillo. Cierto día, el dueño de una mueblería descubre que en una pared existe una puerta invisible que lo lleva a una extensión de su inmueble; un espacio que es infinito, o que por lo menos no es posible mapear a placer, pues en su interior habitan criaturas a las cuales él describe como «recuerdos sin detalle». Al perderse dentro, envía un mensaje al que su psicóloga presta atención. Ella va a buscarlo solo para descubrir que la psique que intentaba curar se ha exteriorizado, tomando la forma de un pirata asesino del cual debe escapar, a pesar de no haber una dirección específica. Cuando la psicóloga es rescatada, se le interroga acerca de su experiencia, mas no se habla más sobre ese mundo ni se aclara si ella realmente será liberada.

El miedo surge de la premisa de que los cuartos son infinitos, no hay referencias y tanto los sonidos como las criaturas que habitan ahí carecen de un origen claro. Cuando Clark nos dice que su conjetura es que estos seres son recuerdos, y acto seguido el Pirata lo mata, nos alerta de que todas esas malformaciones son una amenaza potencial y que los cuartos conforman un gran laberinto que explota la claustrofobia. El thriller o suspenso se nota en cada momento en que los personajes dan la vuelta en los corredores de esa instalación infinita; estamos en la misma situación que ellos, no contamos con información.

La actuación de Chiwetel Ejiofor como Clark es muy buena. Pasa del hombre que cree vehementemente estar en lo correcto hasta descomponerse entre su arrogancia, sus complejos y la realidad distorsionada a la que se enfrenta, dejando un muy buen sabor de boca; al mismo tiempo, sorprende que Clark no sea el protagonista. Por su parte, la psicóloga Mary, interpretada por Renate Reinsve, es un personaje que entra a los Backrooms cuando el público ya tiene una idea de lo que son. Ella carga con traumas de su niñez debido a los problemas mentales de su madre y, aunque al final logra salir y ser rescatada, su personaje bien podría eliminarse sin que la historia cambie demasiado. En general, las actuaciones son buenas y permiten adentrarse en la trama.

La escenografía y los colores están realizados de acuerdo al tono de la cinta. Los elementos de diseño y las perspectivas imposibles tienen relación con las habilidades de Clark, aunque también podrían ser elementos de Mary, como recuerdos borrosos o tintes surrealistas que en conjunto le confieren a la producción un ambiente de suspenso y fantasía. La banda sonora cumple, aunque no contiene elementos que la hagan memorable.

En conclusión, Backrooms es una película sencilla que se sumerge en el suspenso y que, al no tener un final conclusivo, permite al público llegar a su propia conclusión. La recomiendo, aunque para quienes no gustan de dramas raros, atípicos y lentos, esta cinta definitivamente no es una opción.

Deja un comentario

Tendencias