Las epopeyas son uno de mis géneros favoritos y, históricamente, de mucha gente en el mundo. Ver las aventuras y desventuras que vive un personaje para lograr su objetivo hace que te identifiques con él o con algún otro personaje. La Ilíada y La Odisea fueron libros que me pusieron a leer en la secundaria, en mi juventud. Los jóvenes actuales difícilmente saben lo que es leer y, por lo tanto, estas adaptaciones vienen a reforzar de una leve manera esta carencia al inculcarles algo de cultura general.
Como ya deben saber, la cinta se enfoca en las vicisitudes que tuvo Odiseo a su regreso a casa después de la guerra de Troya. La primera media hora nos ubica en esa guerra y pretende que entendamos la razón de las futuras pruebas que debe pasar nuestro protagonista; por lo mismo, esta parte no es muy dinámica y tiende a ser lenta. Después de esto, la cinta fluye rápidamente, tan rápido que nos hubiera gustado ver más detalles de estas aventuras. Como ejemplo, con Circe él debió estar varios años ahí y en el filme pareciera que solo han pasado un par de días.
Matt Damon como Odiseo luce bien. Me hubiera gustado alguien más joven, pero es lo que hay. Lupita Nyong’o como Helena y Clitemnestra realiza su labor bien. Y digo bien porque tiene pocas líneas y el tiempo en pantalla es cuando Telémaco está en el reino de Menelao preguntando por su padre, y Helena menciona que Agamenón fue asesinado por Clitemnestra en venganza por el sacrificio de su hija. Esto se aprecia en una secuencia rápida y por lo mismo no es posible ver una actuación. Tom Holland como Telémaco es otro que no siento en su papel; seguramente es porque lo asocio más al Hombre Araña, pero también me hubiera gustado un actor más joven para el papel. Zendaya como la diosa Atenea es, junto con Lupita y Will Yun Lee, parte de un elenco con personas de etnias diferentes a lo que uno asocia con los habitantes de los reinos helénicos. No sé si sea inclusión forzada, pues geográficamente sí es posible que hubiera gente así, aunque definitivamente Atenea no se parece a Zendaya. Elliot Page como Sinón es un cambio respecto al libro y da más peso al asesinato de los pretendientes en Ítaca. Anne Hathaway como Penélope desarrolla muy bien el papel. Jon Bernthal como Menelao: la cámara lo enfoca cuando Telémaco está de visita y no es posible evaluar su interpretación. En general, las actuaciones consiguen transmitir la esencia de la novela de forma eficiente.
Los efectos digitales y físicos están bien realizados. Polifemo y el monstruo de Escila pueden o no agradar a muchos respecto a su diseño. Para mí, el cíclope es bastante atemorizante por el ojo chueco que tiene; desde la perspectiva en que lo ve Odiseo —o sea, nosotros—, el ojo parece que te observa y transmite una sensación de naturalidad que impacta. Escila, por su parte, ni en el libro se entiende su apariencia concreta, aunque a mí me recuerda más a una araña gigante o algún gusano. Los lestrigones y el viaje al Hades son producto de efectos físicos y tradicionales, los cuales funcionan muy bien. A pesar de que hay unas secuencias en su batalla donde se ve que el arma no conecta con el adversario, y que es notorio por la dinámica que el cuerpo es jalado con un cable, creo que el apartado visual está bien logrado.
En conclusión, La Odisea es una buena adaptación de esta historia clásica en los tiempos modernos. Ya varios actores fueron inmortalizados en este lienzo digital y sirven como referencia para futuras adaptaciones. Es un poco larga, pero ténganle paciencia.






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