Desde hace unos años, Apple TV viene haciendo muy buenos shows y películas. No solo cuentan con repartos sólidos y producciones impecables, sino que los guiones responden a la altura. Cabo de Miedo es un refrito que pasó del cine a la televisión y, a mi parecer, le sentó muy bien esta adaptación.
La trama básicamente cuenta cómo un hombre “inocente” es condenado a prisión por un pequeño fallo de su abogada. Casualmente, su abogada y el fiscal —es decir, el abogado de la parte demandante— se casan y forman una feliz familia mientras nuestro villano cumple su condena. Al salir de la cárcel, este sujeto se va involucrando en la vida pública de su exabogada, Ann Bowden, al mismo tiempo que surgen problemas en el núcleo familiar y entre amistades cercanas. Cuando parece que le tienden una trampa, siempre sucede algo inesperado: ya sea que su padre da un testimonio a favor de Max, Natalie intenta matar a Max, Zack sufre alucinaciones cada vez más locas, etcétera.
Esta serie que consta de 10 episodios desarrolla con calma las acciones y las repercusiones de las artimañas de Max Cady. Es posible comprender el trasfondo del título y, por ende, lograr reflejarse y sentir empatía por alguno de los personajes cuando en la película resultaba todo mas ajeno y trepidante.
En cuanto al elenco, siento que Amy Adams (en el papel de la abogada Ann Bowden) logra transmitir a la perfección las emociones y los pensamientos de su personaje, permitiendo que el público entienda de mejor manera su comportamiento frente a Max. Patrick Wilson, como Tom Bowden, se muestra un poco más apagado; él valida las acciones de Ann y, en ocasiones, funge como el puente de comunicación entre ella y sus hijos. Juliette Lewis como la hermana de Max, Crystal es importante mas que nada porque esta actriz participo en la adaptación a la pantalla grande de 1991. Siempre se le dieron los papeles de personas especiales y en esta ocasión hace muy bien su labor. Por su parte, Javier Bardem como Max Cady en verdad causa terror: el odio que destila se palpa de forma visceral, al igual que el miedo de Ann en esas escenas a solas donde solo nosotros, los espectadores, somos testigos. Sin duda, es un retrato fiel de cómo operan ciertos psicópatas y sociópatas en sociedad. Las subtramas de los hijos solo exponen la fragilidad de un sistema familiar en crisis, mientras que el resto del reparto cumple con creces al crear la atmósfera de suspenso que la historia requiere.
En conclusión, Cabo de Miedo es un thriller clásico que probablemente polarice opiniones, pues aunque los motivos de Max resultan claros y genuinos, la reacción defensiva de la familia Bowden también es totalmente justificable. Una opción muy recomendable para cuando ya te has devorado medio catálogo y buscas algo atrapante.






Deja un comentario