Antes de comenzar, deseo resaltar que, al basarse en mi perspectiva personal, este análisis es absolutamente subjetivo. Hago esta aclaración porque He-Man y los Amos del Universo —tanto la serie animada como su línea de juguetes— es un pilar fundamental de mi infancia. Además, debo reconocer que la larga espera por una adaptación digna, cuya culminación llegó con la línea Revelation/Revolution de Netflix y esta nueva película, sin duda influye en mi apreciación.
La trama es sencilla: Skeletor invade el reino de Eternos, obligando a Adam a escapar hacia la Tierra; sin embargo, en la huida, el joven príncipe pierde la espada. Debieron pasar quince años para que Adam la recuperara y fuera localizado por Beastman y Teela. De regreso a Eternia, Adam descubre que el reino ha sido devastado y, antes de poder articular un plan, las fuerzas de Skeletor irrumpen capturando a prácticamente toda la resistencia. Teela, Duncan, He-Man y Roboto logran escapar, solo para recibir un mensaje del «Cara de Hueso» revelando que el rey Randor está vivo y bajo su custodia. El nuevo equipo se dirige a la Montaña de la Serpiente, aun sabiendo que es una trampa. Allí, debido a la imprudencia de Adam, Randor muere y el príncipe es capturado. Tras reorganizar a la rebelión y escapar, regresan para impedir que Skeletor obtenga el poder de Grayskull. En la batalla final, Skeletor es vapuleado por He-Man y, tras la destrucción del Bastón del Caos, el villano perece. Al cierre, el reino es reconstruido, la reina toma el mando y Adam imparte justicia en el planeta bajo el manto de He-Man.
Las actuaciones, en general, son sólidas. Se nota un esfuerzo por mantener el tono de la serie animada original, actualizando ciertos chistes para las nuevas generaciones. En ningún momento sentí una disonancia con la esencia de los personajes; por ejemplo, James Purefoy logra un Randor creíble, un rey guerrero distante con su hijo debido a su incapacidad para expresar sentimientos, logrando que el espectador comprenda sus motivaciones. Jared Leto, pese a su fama de «arruinar» películas, aquí saca la casta y entrega una mezcla lograda entre el Cara de Hueso original y el Skeletor de Revolution: más directo, aunque todavía preocupado por trivialidades como sus frases finales de villano noventero. Nicholas Galitzine, por su parte, cumple con creces como el hombre más poderoso del universo. Logra proyectar a un Adam humano, inseguro y frágil, pero con nobleza, mientras que, como He-Man, encarna la virilidad y las virtudes que Adam anhela, sin perder nunca los valores que lo definen. Camila Mendes se consagra como Teela, una guerrera que, aunque tuvo un desempeño limitado frente a Beastman, demuestra ser una estratega y agente de campo brillante. Podría seguir con el resto del reparto, pero baste concluir que el elenco, como conjunto, realizó un trabajo notable.
La banda sonora está fuertemente orientada a los años ochenta, tanto por los temas seleccionados como por la música ambiental. Aprecio que se incluyera una nueva versión del tema original, aunque me habría gustado que contara con sonidos más graves.
Sobre los efectos visuales, son buenos en su mayoría, aunque hay pasajes donde el uso de IA resulta cuestionable. Me refiero particularmente a la toma final de He-Man sobre Battle Cat alzando la espada: al cambiar el ángulo respecto a la caricatura original, el resultado se percibe artificial y poco realista. No obstante, la ambientación de Eternia es muy fiel a los diseños de Filmation, destacando por sus tonos pastel y los contrastes entre rosas y morados.
En conclusión, Amos del Universo es una película que golpea directo en la nostalgia y en el bolsillo de los que ya rozamos los cincuenta. Retoma elementos clave de la animación y está repleta de referencias a la mitología de los juguetes y las series —el Thunderpunch He-Man es más que evidente hacia el final, además de los guiños a She-Ra y Orko—. Aunque cuenta con puntos flacos, como la abundancia de chistes forzados en Skeletor o la dinámica entre Ram-Man y Fisto, la experiencia es, en general, muy satisfactoria. La recomiendo tanto para los fanáticos de toda la vida como para las nuevas generaciones.






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