The Boys es, indiscutiblemente y hasta este 2026, la mejor serie de superhéroes para adultos. Ya sé que en este rubro Warner Bros. tiene una vasta experiencia, con Smallville como un referente obligado, pero también es verdad que las series de Superman pecan de fantasiosas, calcando la irrealidad de los eventos de los cómics. The Boys, en cambio, trajo a la mesa una historia desarrollada en un mundo crudo y realista; una trama que, tras esta última temporada, se consolida como una mordaz crítica al gobierno actual de Estados Unidos.

La hipocresía, el despotismo y la negligencia son constantes en este universo, fungiendo como los principales catalizadores de violencia y caos. Por lo mismo, el final se antojaba igual o más intenso. No fue así, aunque tampoco fue malo. Desde el sexto capítulo se fue orquestando el cierre de la historia y el destino de nuestros personajes. Que Hughie haya terminado con Annie embarazada y al frente de su propio negocio de electrónica es un desenlace justo; después de todo, al inicio de la serie era un don nadie, un simple empleado sin nada a su nombre. Este epílogo cierra su etapa de aventuras y lo devuelve a la casilla de salida, pero ahora asumiendo el rol de padre. En lo personal, quería que fuera el primero en morir. Ni modo.

Por otro lado, ver a Kimiko y a MM en camino a Colorado con su esposa tampoco arroja mucha luz sobre su destino. En cuanto a Butcher, su muerte era algo que tanto los fans como el propio personaje anhelaban profundamente. Me habría gustado más que cayera en pleno combate contra Homelander, pero entiendo que este desenlace es un elemento que se conservó del final del cómic. Hablando de Homelander, el villano número uno de este universo: la forma en que muere estuvo bien, aunque considero que habría sido mucho más humillante y poético dejarlo vivo, pero despojado de sus poderes.

Profundo también resultó ser una decepción en este cierre. Para él, la muerte no representaba un verdadero castigo; debió sufrir el exilio permanente lejos del mar y, quizá, padecer alguna lesión irreversible a manos de Starlight. Finalmente, Soldier Boy queda en refrigeración, literal y metafóricamente, listo para un posible show en el futuro.

En conclusión, desde su episodio piloto hasta el final, The Boys es una serie que manejó magistralmente la violencia y el gore. Supo explorar los dilemas morales de individuos con habilidades sobrehumanas y, más importante aún, logró definir qué significa el humanismo en un mundo donde todo es comercial, artificial, y la frontera entre el bien y el mal es peligrosamente borrosa. Si aún no has visto esta serie, te recomiendo encarecidamente que le eches un vistazo; y si ya la conoces pero tienes pendiente esta temporada final, hazte un espacio para disfrutarla. Absolutamente recomendada.

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