Desde el punto de vista narrativo, el cine tiene como función contar historias, ya sean reales o ficticias, aunque el enfoque muchas veces dependa del país o mercado de origen. En los últimos veinte años, México ha demostrado una marcada preferencia por las historias del narcotráfico. Esta película rinde tributo a dicho género, pero, como suele ocurrir en las producciones mexicanas, hay ciertos detalles que considerar.
La cinta anuncia estar basada en hechos reales y narra cómo el protagonista, Carmona —un policía intachable, más derecho que el papa—, recibe la noticia de que será padre nuevamente. Al hacer cuentas, decide doblar turno para mejorar sus ingresos; le asignan el horario nocturno junto a un oficial novato, Rosales. Mientras tanto, la Marina monta un operativo para capturar a un criminal que logra escapar por túneles. Al amanecer, casi al finalizar su turno, Carmona y Rosales marcan el alto a un vehículo con reporte de robo. La sorpresa llega cuando descubren que quien viaja a bordo es el mismísimo Chapo Guzmán. Ambos agentes intentan mantenerlo oculto mientras deciden cómo entregarlo, logrando finalmente ponerlo a disposición de la Marina bajo la condición de que el mérito de la captura sea compartido.
Las actuaciones de Alfonso Herrera (Carmona) y Noé Hernández (Rosales) no terminan de destacar, a pesar de que el guion intenta enfocarse en la tensión emocional que debieron experimentar los oficiales al momento de la captura. Por su parte, Héctor Kotsifakis ofrece un Chapo Guzmán bastante sobrio, aunque se habría agradecido mayor intensidad, sobre todo porque la trama no profundiza en la crudeza del crimen organizado. Debido a esto, la cinta se percibe con un ritmo tibio, más cercano al melodrama que a una película de acción.
Los efectos visuales cumplen, pero arrastran un vicio que parece heredado del cine de los hermanos Almada: las persecuciones vehiculares siguen siendo deficientes. Resulta inverosímil que, en plena época actual, un primer plano en plena persecución delate que los autos van a vuelta de rueda, algo evidente al comparar el giro de las llantas con el pasto a la orilla del camino.
La captura funciona como un drama modesto para pasar el rato el fin de semana, siempre y cuando no se espere la clásica cinta policial cargada de adrenalina.






Deja un comentario