Por lo general, las sagas cinematográficas giran en torno a un mismo personaje, grupo de personajes o argumento, y suelen ser dirigidas por diferentes directores, pues pocas veces el director original repite su rol para lograr que la obra permanezca en el gusto del público con el pasar de los años. Evil Dead —o como se conoció en México, El despertar del diablo— es una franquicia que vio la luz en los años ochenta. Es la serie que dio origen a los zombis y que introduce en la mitología de la cultura pop el Necronomicón: un manuscrito que permite el acceso a un poder oscuro inmensurable y que también puede liberar ese mal. Lo particular de esta franquicia es que mezcla el terror con la comedia, resultando en una experiencia ácida.
En las primeras películas, fue Ash Williams quien se encargó de la labor de combatir este mal. En el reinicio de la saga no se menciona a Ash, aunque siempre se hace referencia a alguien que podría ser él, pero nunca se nos dice concretamente. Además, el libro no siempre tiene el mismo aspecto. Por lo tanto, podemos ver que Evil Dead Burn es una cinta independiente de Dead Rise, y que sus personajes e historias no tienen más en común que su predicamento de combatir al libro.
Los efectos visuales son buenos, y el apartado de maquillaje es mucho mejor. Los poseídos lucen muy atemorizantes y transmiten la vibra del zombi místico, que vendría siendo el zombi original y que difiere del zombi biológico. Estos zombis ahora son más rápidos, pero sobre todo son malignos; están conscientes de sus acciones y del daño que quieren ocasionar a sus víctimas.
Hunter Doohan, que da vida a Joseph, es la cara más reconocible del elenco. No hace mal su labor, pues es el típico personaje que duda, llora y escapa de los problemas, y que después de varias muertes o sacrificios a su alrededor reacciona demasiado tarde. En general, las actuaciones que te desesperan, molestan o generan alguna emoción son buenas actuaciones; cuando hablamos de antagonistas en este tipo de películas, deben provocar enojo, repulsión y, principalmente, miedo. Todo lo anterior se consigue, aunque no de manera visceral. Son buenas y ya. La banda sonora también es eficiente, pues armoniza muy bien con el ritmo y los eventos en pantalla. Por su parte, las escenas poscréditos dan la idea de que posiblemente la Armada de la Oscuridad aparezca pronto.
En conclusión, Evil Dead: En Llamas es una película de terror tradicional, con escenas que empiezan con alguna melodía lenta y grave que, conforme se aproxima el villano, se acelera y a veces culmina con un screamer o un pico agudo en la banda sonora. Tiene mucho gore y, aunque algunas cosas parecen no tener sentido en el mundo real, resulta ser una buena experiencia, por lo menos para olvidar los males de nuestra realidad. La recomiendo siempre y cuando no te dé asquito el gore, no seas muy sensible a los temas paranormales y quieras averiguar si aparece Ash.






Deja un comentario