Después de una oleada de superproducciones y leyendas, llegamos a la calma de los refritos y, ¿por qué no decirlo?, de las franquicias ya añejas. Scary Movie fue, en su momento, un trancazo en taquilla. Y no solo por el cúmulo de chistes, referencias y la crítica ácida al cine de terror, sino porque fue la primera parodia hollywoodense dirigida, precisamente, al mismo Hollywood.
La actualidad es completamente distinta: entre la cultura woke, la «generación de cristal», los therians y cualquier humano —binario, hexadecimal o de la base numérica que se les ocurra—, los chistes parecen diseñados para la generación de dinosaurios a la que pertenezco. Sí, alguna vez fui un «macho alfa», pero ahora soy solo la sombra de aquel recuerdo. Por lo tanto, hay referencias que no se entienden, otras que se interpretan como una ofensa y muchas más que ya no son aceptadas por ser políticamente incorrectas. Los hermanos Wayans, quienes están detrás del guion, lo admiten en la misma película: es una historia de viejos para viejos. Los que no pertenecen a este grupo pueden disfrutarla o no; al final, ya pagaron su boleto.
El humor de la franquicia, para mí, se fue desgastando hasta el punto en que los chistes y el ambiente me resultan chocantes. Hoy la veo como un mensaje a la juventud: los viejos aún estamos vivos y todavía quedan un par de años para que sigan consumiendo nuestros productos.
En conclusión, Scary Movie 6 es simplemente una entrega más de la franquicia. Es una parodia de las películas más recientes que maneja bastante humor negro. Si te perdiste la gran mayoría, no notarás la ausencia de su existencia en tu memoria; por el contrario, si eres fan, un «chavorruco» o simplemente disfrutas del estilo de los hermanos Wayans, esta película te gustará.






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