En el mundo del Anime hay secuelas y precuelas que los fans no piden y que las casas de animación entregan. A veces, no siempre funcionan y complementan el canon establecido pero otras veces solo es una mancha en la reputación de la saga (The last airbender, 2010). Esta película es exactamente eso. No ofrece algo que sirva para complementar la historia de Aang y más bien, para mí, lo deja un peldaño más abajo que Korra.
La trama nos cuenta que Aang, algunos años después de haber derrotado a Ozai crea una ciudad república donde todas las personas son aceptadas, ya sea que dominen la tierra, el fuego, el agua o nada. Sin embargo Aang no puede sacarse de la cabeza que si él no hubiera huido a su obligación en su momento es posible que los monjes del aire de la tribu del Aire siguieran vivos. Casualmente unos rebeldes, saqueadores, terroristas o un grupo político subversivo de personas que no tienen poderes intenta conseguir el báculo de un antiguo Avatar (Sonam) quien no se encuentra en la línea de los Avatares y la mayoría desconoce. Este báculo puede ofrecer el poder del aire (o cualquier poder aunque no se menciona) a quien el portador elija. Esto lleva a Aang a encontrar y liberar de su encierro a un antiguo usuario del Aire (Tagah) que poco después se nos revela fue encerrado por ese Avatar para evitar que usara el poder del báculo de forma incorrecta. Para cuando sucede esto ya Tagah tiene dominada la situación y ha creado un ejército de usuarios del aire gracias a los que no tienen poderes. Después de una pelea poco emotiva y un poco ilógica Aang consigue derrotar a Tagah y restablecer el orden una vez más.
La trama de esta aventura suena y se ve mal básicamente porque es una producción norteamericana. El elenco es en su gran mayoría de Star Talents dejando de fuera a las voces originales. La animación permanece fiel a su base de anime aunque algunas animaciones se ven raras. Ahora bien, la parte ilógica que mencioné antes es que Aang casi toda la serie se la paso aprendiendo y usando el modo Avatar solo para casos especiales pues al activarlo estaba muy OP. En esta película lo usa varias veces: para levantar una torre, para pelear con un guerrero que no era ni tan cercano en poder a Ozai ni tampoco tenía algún poder sobresaliente en su forma base, pues cuando adquiere el poder del bastón ya es otra cosa. Aun así, pareciera que vivir con Katara le ha hecho olvidar sus técnicas de aire control y todo lo que aprendió de Zuko y Toph.
En conclusión, Avatar Aang: El último maestro aire (Avatar Aang: The last airbender) es una película que pretende enmendar la película de Aang que se realizó en 2010 y que fue dirigida por M. Night Shyamalan aunque también intenta impulsar la serie con personajes reales de Netflix. A mi gusto es un churro y no cumple con lo que antes eran las OVAs ni tampoco como una historia única del universo de Aang pero ayuda a recordar viejos tiempos. Veanla, degustenla y esperemos que la siguiente temporada de la serie de Netflix venga mucho mejor.






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