Las adaptaciones de franquicias de videojuegos han existido desde los noventa, la mayoría con pésimos resultados. En aquella época, Hollywood intentaba hacer todo lo más «realista» posible, lo cual resultaba absurdo cuando hablábamos de plomeros peleando contra tortugas asesinas o de luchadores con técnicas de combate extravagantes. Hoy en día, la tendencia es hacer las películas lo más apegadas posible al material original, por muy fantasioso que sea… y ha funcionado.

Sin embargo, la verdadera eficacia de las adaptaciones de juegos de pelea se medirá este año con Street Fighter. Porque Mortal Kombat 2, a pesar de contar con Karl Urban en el elenco (aprovechando el tirón que tiene ahora mismo por The Boys), lamentablemente no da la talla.

La historia continúa la línea de los juegos: más torneos y el intento de Shao Kahn de apoderarse de la Tierra, ya sea por las buenas o por las malas. Al final, la Tierra siempre gana gracias a los valores de sus competidores, que sobresalen frente a los egoístas guerreros del Outworld.

Aunque la película intenta mantener los pies en la tierra —excepto por los dioses y los superpoderes—, la narrativa no termina de consolidarse.

Recordemos que en la primera entrega Cole Young era el elegido por ser descendiente de Scorpion, y gracias a su armadura consiguió la victoria. En esta secuela, el resto del elenco quedó completamente opacado:

  • Kung Lao (el campeón) muere.
  • Liu Kang está totalmente nerfeado.
  • Sonya Blade, como en casi todas las películas, es un desastre.
  • Jax… bueno, Jax solo hace de Jax.

En esta historia se le da mucha más atención a la llegada de Johnny Cage. ¿Y Cole? Solo tiene un par de líneas y unos segundos en pantalla antes de morir a manos del antagonista principal. Por otro lado, Sub-Zero regresa como Noob Saibot, y Scorpion sale del retiro solo para enfrentarlo. Baraka termina siendo un simple bache en la narrativa, ya que su pelea solo sirve como excusa para convencer a Johnny Cage de unirse a la lucha.

En pocas palabras: es la historia del juego contada conforme van apareciendo los personajes. Sin embargo, al ser un juego de peleas, lo que uno busca es ver buenos golpes, y aquí es donde la película flaquea:

  • Sonya contra Sindel: Sin duda, la peor pelea de todas. Las actrices no tienen la más mínima experiencia en artes marciales y se ven lentas y torpes al atacar.
  • Liu Kang contra Kung Lao: La mejor de la película. La secuencia es dinámica y ambos exponentes hacen lucir los efectos digitales.
  • La batalla en el Inframundo: Una total decepción. Noob Saibot parece un ninja genérico cuyo único poder es clonarse. Scorpion, por su parte, no ofrece variedad en sus ataques y la secuencia se alarga innecesariamente por culpa de Cage, Kano y Jade, quienes intentan hacerse con el amuleto.

Mientras tanto, Shang Tsung y Quan Chi solo tienen apariciones anecdóticas. Kitana es la otra protagonista de la cinta y, aunque la actriz tampoco es experta en artes marciales, el juego de cámaras la favorece para que no se vea tan mal. Johnny Cage tampoco ofrece grandes coreografías, pero junto a Kano aporta el elemento humorístico.

Los efectos especiales cumplen en algunos momentos. Destacan muy bien los escenarios icónicos como el foso de ácido o el portal. La banda sonora es bastante insípida, aunque los fans agradecerán el detalle en los créditos finales: el tema original está modificado para sonar menos tecno, pero mantiene la nostalgia.

Veredicto: Mortal Kombat 2 es una mala película de acción. Tiene una narrativa deficiente que vuelve la cinta lenta y, sumado a unos combates escasos y mediocres, la película nunca termina de levantar el vuelo.

La considero obligatoria para los seguidores acérrimos de la franquicia, pero totalmente prescindible para quienes busquen una buena producción de artes marciales, videojuegos y acción real.

Deja un comentario

Tendencias