Hay segundas partes que no deberían ser y otras que llegan justo en el momento. En el caso de las segundas es porque el talento y el interés de los involucrados coincide o simplemente porque es algo que nadie pidió, no se esperaba y las expectativas son pocas o nulas. La segunda parte de The Devil Wears Prada llega 20 años después y mantiene el estilo de humor además de que el elenco principal es más maduro históricamente.
La vida da vueltas y eso le sucede a Andy (Hathaway) quien pierde su trabajo en un periódico o medio noticioso y recibe el llamado de un empresario que es dueño de su antiguo trabajo, la revista especializada en moda Runway y por lo tanto su agradable jefa, Miranda Priestly. Su encomienda es volver al medio nuevamente referente en su mercado y de paso limar antiguas asperezas con Miranda, Emily y Nigel. Después de intentos fallidos, entrevistas increíbles, trampas y mentiras Andy consigue no solo que Runway sobreviva sino que obtiene libertad editorial además de conservar el trabajo de la plantilla de la revista.
Cómo mencioné se mantiene la misma línea de humor, combinada con comedia de situación y chistes solo para entendidos de la moda. Lo destacable aquí, además del buen guión y dirección son las actuaciones del elenco estelar. Meryl Streep como siempre un deleite y placer sus interpretaciones. Anne Hathaway tiene varios años ya que ha demostrado sus capacidades actorales y aquí no es la excepción. Además de que se le ve más cómoda y relajada consigue transmitir en los momentos emotivos ese sentimiento al público. Emily Blunt es quizá a quien siento menos fabulosa, y no es porque haya hecho menos o sea menos, puesto que su participación fue más de reparto, secundaria. Stanley Tucci al igual que Streep muy bien, siempre manteniendo la personalidad de Nigel. Es decir, puedes diferenciar al actor de sus múltiples personajes. Y él consigue que Nigel sea igual a pesar de los años. La banda sonora es aceptable aunque no hay algún tema memorable.
Tal vez como punto malo sea ver a Lady Gaga pues su aparición es más promocional que algo trascendente o importante. Los nuevos elementos o miembros del staff no son buenos pero tampoco malos. Yo hubiera priorizado más que su color o talla corporal, tener más tablas o carisma.
En conclusión, El diablo viste a la moda 2 es una buena película para pasar el fin de semana con la familia, la pareja o solo para pasar el rato.






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