El trabajo de Stephen King a lo largo del tiempo ha sido llevado a distintos medios como el cine, la televisión, la radio y los videojuegos. Carrie también ha tenido varias encarnaciones, siendo esta la primera en formato de serie para TV (streaming), lo cual puede resultar o no benéfico dependiendo de cómo se aborde.

La trama nos cuenta cómo el padre de Carrie muere en un accidente laboral, obligándolas a ella y a su madre a adentrarse en un mundo del cual vivían ajenas. Conforme Carrie aprende más de su entorno, también va experimentando de primera mano la maldad humana. Pronto se convierte en el blanco de una chica —casualmente, la hija del abogado que gestionaba la demanda laboral por el fallecimiento del padre de Carrie—, quien tras acosarla y atormentarla de sobremanera, termina desencadenando en la protagonista un brote psicótico y psíquico que destruye gran parte del pueblo. Finalmente, Carrie escapa hacia el nuevo y desconocido mundo que se abre ante ella.

A diferencia de las adaptaciones cinematográficas, esta serie permite ahondar en el personaje, en las causas que la llevaron a hacer lo que hizo y en las consecuencias que, seguramente, veremos desarrollarse en una segunda entrega o en algún spin-off. Porque sí, el Kingverse es real. En las películas, la madre de Carrie era retratada más como una fanática religiosa, mientras que aquí es una mujer que cree firmemente en ideales como la autogestión y la anarquía. Esto hace que el tono de la serie pase de lo esotérico a algo mucho más tangible y científico. La respuesta de las autoridades escolares ante el bullying, así como la poca o nula autoridad que representan frente a los padres de familia y el propio estudiantado, se maneja de forma tan acertada que permite aterrizar esta historia (escrita hace más de 40 años) a los contextos actuales en gran parte del mundo. La cereza del pastel es la aparición de un grupo de psíquicos dedicados a «limpiar» incidentes como el evento de Carrie o a reclutar a estas personas dotadas con el «resplandor».

La actuación de Summer Howell como Carrie es sólida; la mayor parte del tiempo logra que sientas empatía por ella, mostrándonos a la niña inocente y frágil que, eventualmente, actúa de forma imprudente y llena de rencor. Sin embargo, no se trata de simple locura o de una ira descontrolada como sucede en las películas, sino de una furia muy dirigida hacia Chris y hacia la opresión que sentía por parte de su madre, todo potenciado por las emociones inducidas por Emaline. Por su parte, la interpretación de Samantha Sloyan como Margaret, la madre de Carrie, resulta muy grata. El personaje no está escrito como la clásica mujer desquiciada con la percepción de la realidad alterada. Es una madre que, junto a su esposo, tenía una serie de ideas que los llevó a educar a Carrie bajo sus propios términos, alejados de las convenciones sociales. Es tan funcional que, cuando requiere usar «las herramientas de Satanás» (como el internet y el celular), logra obtener información de manera sobresaliente. Resulta hasta irónico, considerando que he visto a personas de más de cuarenta sufrir para encender una computadora. El resto del elenco cumple bien con su labor, aunque sin lograr menciones sobresalientes.

Los efectos especiales y digitales están bien realizados y van muy acorde al presupuesto de la producción. Asimismo, la banda sonora es buena y armoniza perfectamente con los eventos en pantalla.

En conclusión, Carrie es una gran opción en formato serial si te llama la atención el tema paranormal, el suspenso o si eres fan de Stephen King. Para quienes ya vieron las películas, esta adaptación sirve para profundizar y explicar eventos que, por cuestiones de tiempo y narrativa, el cine simplemente no puede abordar con tanto detalle.

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