Marvel y Disney tomaron malas decisiones en torno al manejo del tema de los multiversos en su universo cinematográfico. Historias poco convincentes y atractivas, personajes nuevos y desconocidos, series que no conectan con la línea del UCM, etc. y más etc.
Wonderman es una serie que maneja un perfil especial. Simon no es un vengador popular para los neófitos y entusiastas de los cómics. Agreguemos que sufre del rayo incluyente de Disney y pasó de ser un hombre blanco a uno morenito. Rematamos con que la serie se desenvuelve en el mundo de la actuación, pues el personaje a eso se dedica, y por lo tanto no maneja tantos efectos especiales y mucho menos peleas super humanas o actos heroicos excepcionales. Es el como Simon es traído al UCM por las leyes de Sokovia y por el organismo sustituto de SHIELD por medio de un personaje que también es actor y que proviene de la tercera película de Ironman, Trevor o más conocido en las cintas como el Mandarín.
Las actuaciones tanto de Ben Kingsley como de Yahya Abdul-Mateen II son buenas (principalmente Kingsley). El ritmo que lleva la serie es fluido no hay tantas pausas, el guión está trazado de manera simple y enfocado a los sentimientos y motivaciones de nuestro protagonista que te hace olvidar que es una serie de superhéroes y te adentra en el drama. Y por lo mismo no hay tanta o nada de acción de tipo héroes de Marvel. No hay villanos o pandillas de criminales. Esto puede que no le guste a cierto sector.
En conclusión, Wonderman es una serie artística y lejos de lo que se esperaría de una serie de superhéroes. No es una obra maestra ni tiene una historia muy elaborada como Juego de Tronos pero es lo suficientemente buena como para que pases un buen rato frente a la pantalla. Véanla pero no pensando en Marvel o superhéroes.






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