En el cine hay varios parámetros que influyen en que una película pueda o no pueda conseguir éxito. Uno de ellos es el guión, sino es un mal guión por lo general la película se hunde desde el primer acto. Otro parámetro es el carisma del protagonista la cual puede levantar la cinta a pesar de un guión o elenco flojos.

The running man o como se le conoció a la versión original, El sobreviviente, es un claro ejemplo de cuando guión y mala actuación son rescatados por el carisma del protagonista. Arnold Schwarzenegger nunca ha sido un buen actor pero su carisma y presencia le sumaron muchas victorias. Eso mismo le pasó al sobreviviente, su guión no es una adaptación fiel al libro de Stephen King por lo que la cinta está enfocada a la acción. Una típica película tipo B.

En la versión actual Glenn Powell toma las riendas del papel que interpretó Arnold con la diferencia de que la película es más fiel al libro. Y aunque Powell es mejor actor que Arnold, Powell no tiene la misma chispa que Schwarzenegger. Y se siente.

Las diferencias en el guión son notorias. En la original Ben Richards es un policía incriminado por una masacre y por lo tanto es forzado a jugar. Esta versión nos muestra que Richards es un padre de familia que está desempleado y necesita comprar medicamentos para su hija; esto lo obliga a inscribirse voluntariamente al juego. En ambos es juego es un sistema de control y entretenimiento del estado sin embargo en la primera Richards colabora con una resistencia o grupo subversivo después de la mitad de la película. En la actualidad Richards recibe apoyo de esta resistencia por medio de un hacker o influencer que pretende exponer las mentiras del gobierno y principalmente del show.

La experiencia por estos cambios es distinta. La original es rápida y concisa, Arnold contra todos y como premio se queda con la chica. En la actualidad es un drama ubicado en un futuro distópico donde el gobierno está aún más separado del pueblo de que es ahora y los castigos y la corrupción afectan siempre a los más débiles.

En conclusión, The running man es una película distópica cuya realidad es muy semejante a la que se vive en países en desarrollo. La recomiendo para quienes gustan del género, de Stephen King o para quien no tiene nada mejor que ver. 

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