Esta aventura del director Ryan Coogler (Pantera Negra,Creed), como es de esperarse emplea un elenco básicamente de raza negra y se ubica años después de la primera guerra mundial. Es decir, crea una película de suspenso y terror de época.
La trama nos cuenta como dos hermanos gemelos regresan a su pueblo después de buscar fortuna en la gran ciudad para intentar triunfar con un bar cantina especialmente orientado a la gente de color. Sin embargo ese día unos vampiros matarían a la mayoría de los asistentes incluyendo a uno de los gemelos para luego encontrar la derrota al amanecer. Básicamente esa es la historia principal. La subtrama corresponde al pastorcito que es un guitarrista excepcional quien sobrevive al ataque de esa noche y cuya habilidad excepcional radica en que puede conectar o atraer a espíritus o seres como los vampiros por su música. Otra subtrama es la de los hermanos pues uno regresa y busca a la mujer con la que tuvo una hija, ella muere por los vampiros y se reencuentra con él casi al final. El otro gemelo ya vampiro, junto a su amada también vampira se encuentran con el pastorcito cuando ya es viejo.
Las actuaciones no están mal para ser una película de acción y suspenso. Michael B. Jordan como los gemelos Stack y Smoke pudo haber sido mejor pues no son muy diferentes en sus gesticulaciones o en actitudes. Wunmi Mosaku como Annie “la bruja” tampoco sobresale de sus compañeros aunque su interpretación está a nivel con la de los demás. En general las actuaciones del elenco son adecuadas para el ambiente y ritmo de la película.
La banda sonora muy enfocada a la música negra norteamericana y dicho sea de paso homenajeando a grandes exponentes como Hendrix o Robert Johnson.
Los efectos visuales no son tan elaborados o destacables pues los eventos establecen el ambiente y el maquillaje así como las llamas o disparos solo coronan las actuaciones y el guión. Pudo haber más inversión en este apartado, sin duda. Más no es fundamental.
En conclusión, Pecadores es una película de vampiros en los años 30 en la zona de Louisiana donde el malo, el vampiro, es blanco y la gente que sufre su ira es negra. Omitiendo el tema racial la cinta es tan buena que la primer hora que es lo que se tarda en establecer el ritmo, desarrollar a los personajes y poner en marcha los eventos no se siente tan lenta para que cuando empieza la acción y termina la cinta sientas que el tiempo pasó volando. La recomiendo ampliamente ya seas amante del cine de vampiros y de suspenso o no.






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