Los hermanos Russo tienen reconocimiento gracias a las películas del Capitán América y Vengadores. Sin embargo, no podemos llamar a todo su trabajo fílmico como exitoso. Así que está película tampoco habría que esperar mucho de ella solo por ser un producto de su dirección.

La trama es simple. Un par de niños/jóvenes son separados por accidente automovilístico. Poco después del accidente termina la guerra entre máquinas y humanos. Los humanos ahora viven en dos mundos gracias a un sistema de realidad virtual. Michelle (Bobby Brown) cierto día es contactada por un robot que le hace entender que es su hermano, quién le habian dicho que estaba muerto, y va junto con el robot a buscar su paradero. En el camino se cruza con el personaje de Chris Pratt, un ex soldado que se dedica a traficar con objetos viejos. Juntos descubren que el hermano de Michelle está vivo y que su cuerpo y mente son necesarios para mantener estable el sistema de realidad virtual. Finalmente, Michelle desconecta a su hermano para que el deje de ser una herramienta y ambos sean libres. La caída de la red virtual obliga a las personas a vivir en el mundo real y a hacer pactos con los robots. Al final vemos que el robot que habitaba el hermano de Michelle vuelve a funcionar.

Las actuaciones son malas. No hay un esfuerzo por intentar convencer al público de que la aventura que ven tiene un mínimo de realismo. La mayor parte del tiempo la cámara se enfoca en Millie Bobby Brown quien no tiene tantas herramientas para soportar en sus hombros una película. Pratt interpreta a su personaje de Guardianes de la Galaxia. Bromas simples, siempre secundando al personaje de Michelle. Giancarlo Esposito como el carnicero hace una aparición para rellenar el elenco pues su robot aparece en casi toda la película pero el mismo solo como en dos escenas. Sin interacción y seguramente con diálogos encimados su actuación y participación pasan sin pena y gloria. El villano Stanley Tucci lo siento interpretando a su personaje de los juegos del hambre. Otro actor desperdiciado en diálogos planos y una mínima influencia en la trama. Herman, el robot amigo de Pratt, en español es agradable aunque no llega a ser tan memorable que se robe el reflector.

Los efectos están bien, el diseño de robots en los noventas también están bien. Aunque no escapa de mi mente el hecho de que la gran mayoría de robots que aparecen solo son de servidumbre o compañía. No hay al menos uno que sea un robot hecho para combatir, aunque los humanos emplean cuerpos robóticos para ese mismo fin. La banda sonora tiene varias canciones de esa época que a diferencia de lo que hace James Gunn, estás canciones no conectan con alguna emoción o que resalte el evento que ocurre en pantalla.

En conclusión, Estado Eléctrico es una mala película de aventura y ciencia ficción. La aventura llevada de la mano de Millie, literalmente, no emociona y desde la primera media hora aburre. La narrativa se siente lenta y distante del espectador. Los problemas que se plantean en pantalla se resuelven por suerte, mucha suerte o magia del guión. Recomiendo ver está película solo en caso de no haber nada mejor que ver o hacer de lo contrario déjala. No te pierdes nada.

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