Las adaptaciones de literatura latinoamericana parece que llegaron para quedarse. Y eso es muy bueno para quienes no quieren leer y para quienes ya leímos esas obras para comparar la visión del director con la propia.

La trama al emplear el realismo mágico maneja elementos raros y hasta sin sentido en la actualidad. Desde Jose Arcadio Buendía, un soñador que fantaseaba con diferentes realidades y nunca conseguía realizar el cambio deseado. Su mujer, Úrsula, quien aguanta como toda una guerrera ese tipo de pareja y saca a flote a su familia. Un pueblo aislado donde los habitantes no muestran capacidades avanzadas de inteligencia y con muchos tabúes y tradiciones cristianas. Todo esto hace que la historia tenga un toque irónico. Que sea una burla a la realidad. Sin embargo, y después de platicar esto con algunos amigos, puedo decir que no se siente humorística de alguna manera. Más bien se siente como una mezcla entre ficción y realismo que permite al espectador proyectarse en alguna situación o personaje. Aunque los problemas expuestos son reales y de nuestras sociedades-culturas hispanoamericanas.

Concluyendo, 100 años de soledad es una obra a nivel mundial que en su formato de serie no llega a ser algo semejante. Es una buena serie, la producción ha cuidado muchos detalles estéticos y las actuaciones son bastante convincentes pero el ritmo y el ambiente que proyectan hace que la experiencia sea más ácida y menos graciosa. Recomiendo verla principalmente si ya leíste el libro para que compares tu visión con la del director.

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